Marketing para ligar: cómo crear una buena estrategia

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Mucho oímos hablar de engagement, pero esto no va de eso. Esto va de amor, y cómo a través de un buen plan de marketing y una buena estrategia de contenidos puedes hacer que se enamoren de ti. Toma nota, ponte en lio, crea tu propio marketing para ligar y al finalizar haz una valoración de resultados ¿Funcionará o “el producto” ya está caduco?

  1.  Análisis del producto: Antes de empezar poniéndote manos en la masa debes conocerte bien y aprender a quererte. La mejor forma de hacerlo es realizar tu propio análisis DAFO. En especial, presta atención a tus debilidades y fortalezas. Potencia tus cualidades y juega con tu mejor baza (tu buen humor, tu físico atlético, tu atractiva sonrisa…).
  2.  Análisis del mercado: puede que te encuentres con un mercado muy saturado, por eso tienes que tener claro cuáles son las amenazas y oportunidades que te brinda el entorno para poder desenvolverte con soltura y utilizar las mejores armas para combatir al resto de moscones que acechan tu presa.
  3.  Márcate objetivos: los objetivos siempre tienen que ser reales, fehacientes y medibles en el tiempo. Quiere decir que si tu conquista es ligarte a una modelo americana, cuando eres bajito, rechoncho y no sabes inglés es mejor que dimitas de tu misión. Eso no quiere decir que te infravalores, que siempre hay un roto para un descosido.
  4. Conoce al cliente: ¿qué sabes de la presa a la que vas a seducir? ¿Conoces su nombre, sus gustos, su estado sentimental? Una primera aproximación es fundamental para poder establecer una buena estrategia. El marketing relacional debe ser tu aliado. Date cuenta que si apenas conoces a tu “cliente” (la persona que quieres seducir), lo mejor es que no te lances a la piscina a la primera de cambio. De lo contrario, no te comerás ¡ni una rosca!.
  5.  Planea una buena estrategia: Es hora de currártelo, y para ello tienes que utiliza las herramientas que creas conveniente. Las redes sociales puede ser una opción, pero sin avasallar, ni entrometerte en la intimidad del contrario. El marketing directo, el cara a cara, siempre de forma sutil y amable, tiene más posibilidades de éxito. Ten en cuenta que tu estrategia está ligada a tus objetivos cuantificables en el tiempo. Esto es:
      • A largo plazo: un noviazgo formal o serio
      • A corto plazo: un rollito de una noche
      • Estacional: un rollito de verano, por ejemplo.

 

  1. Segmenta el mercado: hay personas que no discriminan a la hora de conquistar entre personas altas y bajas, rubias o morenas. Siempre tenemos un estereotipo que nos gusta más que otro, y una vez que ya hemos tanteado el mercado, siempre hay alguien que nos mola más que otro.
  2.  Identifica a tu cliente potencial: esa persona que te has marcado en tus objetivos ya se ha consagrado en los más alto de tu top of mind. Es por la que empiezas a sentir mariposillas en el estómago.
  3. Construye tu CRM: tener digitalizado una base de datos con pros, contras, y todos aquellos detalles de tu cliente es fundamental para pasar a la acción y, si sale bien, para posteriormente fidelizarlo.
  4. Pasa a la acción: tenemos que generar un vínculo emocional entre nosotros y el cliente potencial, o lo que es lo mismo crear engagement.  Saltar a la acción significa poner en marcha nuestras armas de seducción para lograr que sea nuestro seguidor, conseguir un “me gusta”, y crear conversaciones y comentarios, para más tarde, conseguir una cita.
  5.  Adecua tu mensaje: es muy importante la forma de entrar a un hombre o una mujer. Ya no sirve el “¿estudias o trabajas?” pues esos datos ya deben estar previamente registrados en tu CRM. Tampoco los piropos vulgares que escuchas al pasar por una obra. La creatividad entra en juego.
  6. Planifica los medios: Tienes que tener claro cuándo puedes y cuándo no puedes lanzar tus mensajes y a través de qué medios. ¡Ojo con el timing! Esa llamada del ahorro, a las 6 de la mañana, “por si cuela” es la peor planificación que puedes llevar a cabo. Cuidado con los whatsapp, y sobre todo con controlar la hora de conexión. Puede ser algo peligroso y, de momento, tenemos que dejar los celos aparte.
  7. Expón tus argumentos de venta: es hora de abrir tus sentimientos y dejar ver tus intenciones. No es ir a saco. Es seducir, saber venderte a través de una publicidad subliminal pero no engañosa. Intentar que tu cliente potencial entre por el aro.
  8. Grado de satisfacción: Una vez que hayáis intimado, es importante mantener contento al contrario, para que se produzca una segunda oportunidad de acercamiento al “servicio prestado”.
  9. Fidelización: No es persuadir, pero siempre hay que tener detalles para cuidar y mimar a tu seducido/a.
  10. Identifica a los prescriptores y cuídalos: Los amigos y la familia. ¡Qué peligrosos son! De ellos dependen la continuidad de tu relación. No nos engañemos, porque si ellos hablan mal, es bastante improbable que se vuelvan a producir más aproximaciones.
  11. Identifica a la competencia: La más peligrosa, la suegra. Es ella o tú, y ten en cuenta que ella lanzará grandes argumentos para conseguir fidelizar a su bien más preciado.

 

Si finalmente gana la competencia, plantéate abrir nuevos mercados o un reposicionamiento, que ya se sabe: “un clavo saca a otro clavo”.

 

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