No eres nada si…no eres emprendedor

No eres nada si...no eres emprendedor

Antes lo llamábamos ser “empresario”. Ahora el mayor error, denominador común de todos, es considerarlo una moda, cuando en realidad es un cambio de cultura. Construir marcas y explorar nuevos canales con el público es sinónimo de ser un visionario, independientemente de la viabilidad y fiabilidad del negocio, ahora llamado “business”, en inglés, para darle más empaque. Si fracasa siempre pervivirá el “de los errores se aprende” y combatirán el “ya te lo decíamos” con “al menos yo me he arriesgado”.

 

“Cuando mi negocio prospere seré muy muy muy rico”

Con el fenómeno “emprendedor” afloran términos como start-up, business angel…Términos que mucha gente no saben ni a qué se refieren, pero utilizan con especial soltura porque para ellos lo fundamental es el “networking”. La tecnología es la principal herramienta que impulsa este fenómeno. A través de ella, el objetivo de muchos es hacerse ricos, muy ricos, muy muy muy ricos, incluso sin hacer mucho. Las librerías se inundan de libros de cabecera de cómo ser aún más rico y cómo tener éxito sin apenas despeinarte. Un esfuerzo inicial que traerá tantos beneficios que podrán vivir, en unos años, sin preocupaciones ni económicas, ni morales. Algo que perjudica a los que realmente han sacado adelante, con humildad, sus negocios, que viven de ellos gracias a su esfuerzo y sin enchufes.

 

¿Nos están moldeando para ser emprendedores?

Muchos ya empiezan a estar cansados del emprendedor de a pie y del discurso en torno a ellos. Y es que antes, nos educaban para entrar a trabajar de jóvenes en una empresa y jubilarte en el mismo sitio. También se puso de moda ser funcionario. Y ahora, parece que si estas en paro, la culpa es tuya, porque no eres lo suficientemente aventurero para comenzar un negocio sea de la índole que sea. Llegamos a puntos donde al parado le están haciendo sentirse culpable de algo que, hasta hace dos días, nadie sabía ni pronunciar. El emprendedor es el salvador de la patria, lo que todo el mundo tenemos que aspirar y admirar. Maneja el tiempo, el riesgo, la incertidumbre y la soledad. Pero entonces…¿Cuántas de las personas consideradas “emprendedoras” lo son de verdad? ¿Cuántas se convierten en “emprendedoras” solo por las subvenciones obtenidas?.

 

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