Celebrar Halloween es cutre

Celebrar Halloween es cutre

Celebrar Halloween en España es algo cutre. Sí, lo es. ¿Acaso nos alegramos cuando alguien se muere? Por lo general, no. Entonces, ¿por qué organizamos fiestas para conmemorar a los difuntos? Lo achacamos a una tradición yankee que poco a poco se está imponiendo en nuestra cultura. Pero, de ser así, lo normal sería organizar un convite a lo grande con mucho alcohol y ganchitos. Eso sí,  el mismo día del fallecimiento del ser querido, como hacen los americanos. Pero, en ese momento, no vemos políticamente correcta esa tradición, incluso nos parece de mal gusto. Por eso, decidimos posponerlo unos días más, hasta la noche del 31 de Octubre, para poder hacer una farra a costa de los que ya no están. ¡Puro cachondeo!

En sus orígenes, Halloween se asienta sobre la leyenda de que, esa misma noche, se abría la puerta que separaba el mundo de los vivos con el del más allá, y los espíritus de los difuntos salían en procesión por las calles en las que habían vivido. A mi esa historia me genera de todo menos ganas de irme de fiesta, a menos que para digerir eso, tenga que tener en mi cuerpo la suficiente ingesta de drogas y alcohol para montarme un Walking Dead mental que me haga bailar por bulerías. Porque esa es otra, aquí en España lo mismo nos disfrazamos de vampiros y nos ponemos a bailar sevillanas. ¡Eso sí que es terrorífico!

 

Halloween, un negocio de miedo

Dejando de lado los aspectos éticos que envuelve esta fiesta, Halloween es una tendencia muy reciente. Si echamos la vista atrás probablemente no logramos pensar en qué momento nos han impuesto tener que aguantar las fastidiosas telas de araña, las calabazas y las calaveras en bares y discotecas, tiendas y supermercados. Puede que la reciente proliferación de colegios bilingües esté implantando esta tradición a los más pequeños, y como consecuencia a los más mayores. Pero, sin duda, gran parte de culpa la tienen los negocios que han necesitado un reclamo de venta entre el fin del verano y la llegada del primer Ferrero Roché.

Hasta hace unos años, solo las floristerías y las pastelerías o confiterías, con los dulces típicos como los buñuelos, se benefician de esta celebración. Hoy, otros negocios, a parte de los citados, se han sumado a esta iniciativa con un gancho publicitario un tanto pobre: “Una noche de miedo” (¡Wow!). Un segundo carnaval que sirve para hacer caja gracias a los disfraces, maquillajes, chucherías, e incluso copas de alcohol en pubs más baratas. Ofertas de ocio alternativas que tienen su sentido para aquellos que quieren pasar una noche diferente con un exasperado consumo de terror. Pero, que resulta ridículo, para aquellos que prefieren mantenerse al margen, y porque no, aquellos que realmente les aterra y no quieres sufrir sustos gratuitos.

 

Estamos más perdidos en Halloween que un americano en una romería

Haciendo una búsqueda rápida en Google, resulta curioso ver la evolución del interés que esta fiesta ha despertado en la gente, notando claramente cómo en los últimos años se ha generado un boom de popularidad. Quizá porque estamos más perdidos que un estadounidense en una romería.

Y es que, en España, si es que nos gusta tanto la fiesta y disfrazarnos, podíamos haber extendido otro tipo de jolgorio. Podíamos haber celebrado la fiesta de la castaña (típico de estas fechas), de la siesta o incluso de la suegra, que da lugar a muchos chistes y a momentos oportunos para pasarlo bien. En su lugar preferimos pasar una terrible velada en un hotel tenebroso, en un parque de atracciones horripilante o tomarnos una copa en bares abarrotados de gente disfrazada con unas máscaras que no transpiran, cuyo fin no es otro que morirte, pero ¡de calor!…Porque eso más que escalofriante, ¡es una penitencia digna de Semana Santa!.

Prepararos, porque en los próximos días, nuestras redes sociales sí que van a dar miedo. Porque es espeluznante ver como nuestros amigos se hacen selfies vestidos de condes drácula mordiendo el cuello de las que dicen ser una novia cadáver con escotes sangrantes y peluca despelujada, más propio de ser un disfraz de amante bandido.

 

©Derechos de foto de Fllickrcc

3 Comentarios

  1. Más o menos pienso lo mismo, una ‘fiesta’ cutre e impuesta por el capitalismo más absoluto y absurdo, una tendencia en los últimos 5 años que cada vez está adquiriendo más y más notoriedad. Los educadores deberían pensarlo más y ahondar en nuestras tradiciones culturales, que de esto tenemos mucho y muy enrriquecedor.

    Felicidades por el blog, es fresco y suelto!!

    • Muchas gracias Jesús.
      Tienes toda la razón, tenemos mucha y muy buena cultura y tradiciones que podemos y debemos explotar, pues nosotros mismos somos el mejor espejo y publicidad hacia el exterior.

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