7 proposiciones de verano que no solemos cumplir

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Pasamos el año pensando en las vacaciones, haciendo proposiciones para nuestros días ociosos, planteando planes interesantes para poder contar a los compañeros de trabajo y a los amigos en una improvisada y curiosa competición para generar más envidias. Pero la realidad es otra: cuando finaliza el periodo vacacional tenemos más tiempo y más desaprovechado, comemos para recuperar todo lo perdido en la severa dieta en la que nos hemos sumido desde Navidad y dormimos a deshoras y a ratos porque nuestro cuerpo anda descompensado.

 

7 cosas que prometemos hacer y lo que terminamos haciendo

 1. Levantarse tarde

Juramos y perjuramos que vamos a dormir tanto que vamos a empalmar con la siesta, pero nuestro reloj biológico del sueño manda. Dormimos mal por el calor, nos despertamos cansados y cuando abrimos el ojo para comprobar la hora, es la misma a la que te levantas el resto del año para ir a trabajar. ¡Genial! Das vueltas en la cama, te enredas con las sábanas. Nada, ni una pizca de sueño. Finalmente te levantas, más cansado, con más sueño, y con más mala leche por no haber cumplido tu objetivo. No te preocupes, posiblemente el último día de las vacaciones, cuando tengas que madrugar para volver a la rutina, conseguirás quedarte dormido más tiempo. ¡No falla!.

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 2. Salir de fiesta todos los días (o fines de semana)

El sueño de todas las vacaciones, hoy aquí y mañana allí, de festival en festival y tiro porque me toca, beber hasta el amanecer y amanecer, a ser posible, en una playa. Posiblemente lo harás, pero no será como tenías pensado. A medida que nos hacemos mayores pasamos de las grandes juergas, a las copas tranquilas, y prontito a casa. Antes nos sabíamos todas las canciones del verano, y medida que pasa el tiempo, lo único que recordamos es la lambada. El próximo verano, terminarás los capítulos de las series que tenias pendientes, y no te acordarás qué era eso de “la noche me confunde”.

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 3. Leer los libros pendientes

En verano nos entra el espíritu intelectual, seguimos con el libro que nos prestaron el verano pasado, y nos proponemos acabarlo. La cama, la playa o la piscina nos parecen los mejores sitios para esta tarea, pero el mar de fondo nos mece cual nana, el sueño se apodera de nosotros y en unos minutos acabamos dormidos.

4. Ir al gimnasio

Es la proposición más común y que solo aquellos, con verdadera fuerza de voluntad, cumplen. Amanecemos tan cansados, con tanto calor, que preferimos hacer otro tipo de ejercicio: saltar olas en la playa, por ejemplo, y como máximo; compaginado con el maravilloso y placentero ejercicio de comer un par de raciones de calamares y sardinas en el chiringuito.

5. Hacer un curso

verbatim_abuenasLos idiomas son la gran promesa. Nos planteamos tumbarnos al sol mientras practicamos inglés, aunque sea “acostumbrar el oído” con canciones en inglés. Sin embargo, si no estamos obligamos, nuestro cerebro se apaga y solo emite unas pequeñas señales que nos obligan a comer – beber – dormir, comer – beber – dormir … en bucle. Eso sí, nos sentimos orgullosos cuando respondemos “Thank you” o “Excuse me” al turista extranjero predominante en cualquier lugar de veraneo. Hemos cumplido satisfactoriamente con nuestro bilingüismo.

6. Ligar más (o simplemente ligar)

¿Quién fue el que dijo que en verano se liga más? ¿Eso está estudiado científicamente? Porque si todo el mundo lo dice, tendrá que haber un culpable de crear falsas expectativas a tanta mucha gente. Lo bueno es que ahora, con las redes sociales, podemos hacernos fotos con tíos y tías tremendas del chiringuito y compartirlas. 7-proposiciones-de-verano-que-no-se-cumplen_besoCreamos una vida veraniega de ilusión y fantasía que nuestros amigos virtuales creen, y dan a “me gusta”, porque mola. La realidad es que al final del verano haces recuento y tu quiniela es cero, y así ¿cómo no se va a tener depresión post vacacional?.

 

7. Descansar

Porque las ociosidades suponen, no solo un descanso físico, sino también mental; porque nos movemos más, y porque aguantamos más a nuestros amigos, pareja o familia. Y eso, desgasta. Y cuando acabamos el verano lo único que deseamos son otras vacaciones para descansar de las vacaciones.

 

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